Beiras lideró el BNG durante más de dos décadas e impulsó la fórmula política en la que se inspiraron Podemos y las mareas tras el 15-M

Xosé Manuel Beiras ha fallecido a los 90 años en la madrugada de este jueves después de una intensa vida política. Némesis de los populares Manuel Fraga y Alberto Núñez Feijóo, el histórico dirigente del nacionalismo gallego lideró el BNG durante más de dos décadas y, tras abandonarlo, impulsó una alianza entre el soberanismo gallego y la izquierda federal que acabó siendo un referente para los nuevos partidos que nacieron en la España inflamada de la Gran Recesión. En los últimos tiempos, Beiras había vuelto a mostrar su apoyo al Bloque que ahora lidera Ana Pontón. “Deja una huella en varias generaciones de gallegos y gallegas, entre las que me incluyo”, ha escrito Pontón en las redes sociales sobre quien considera un “referente de coraje, compromiso y amor por Galicia”.
Su familia está organizando una despedida pública para una figura trascendental en la historia del nacionalismo gallego. En un comunicado, sus dos hijos han anunciado que será este viernes en el Museo do Pobo Galego de Santiago. Quienes deseen rendir homenaje a Beiras podrán acceder al recinto a las 12 horas y a las 16 horas se celebrará un acto “abierto a la ciudadanía”. El presidente de la Xunta, el popular Alfonso Rueda, ha emitido un mensaje de condolencias: “Intentó aportar lo mejor de sí mismo, sin dejar a nadie indiferente”. El socialista José Ramón Gómez Besteiro ha definido a Beiras como “una de las grandes figuras de nuestra historia política y democrática”. “Su defensa de Galicia, de su lengua y de su cultura forma parte ya de nuestra historia”, ha alabado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Hijo de un renombrado galleguista, se implicó en la lucha por la democracia durante la dictadura, escribió importantes obras sobre economía política y ejerció como catedrático de Estructura Económica por la Universidad de Santiago. El brillante profesor Beiras fue la némesis de Manuel Fraga durante los 16 años en los que el exministro franquista dirigió la Xunta de Galicia. De verbo volcánico, protagonizó choques parlamentarios históricos, como aquel del zapatazo con el que en 1993 expresó su rechazo a la reforma electoral de Fraga que dificultó la entrada de partidos de la oposición en el Parlamento gallego.
En 2003, salió herido de la portavocía nacional del BNG y se refugió en el altermundismo y el movimiento antiglobalización. Cuando un bipartito de PSOE y BNG liquidó la era Fraga en 2005, fue crítico con la gestión del nuevo gobierno encabezado por el socialista Emilio Pérez Touriño y el nacionalista Anxo Quintana. Acabó abandonando el partido del que había sido líder después de que Alberto Núñez Feijóo reconquistara la Xunta para el PP. Con la brutal crisis económica que estalló en 2008, resurgió en la primera línea política.
Beiras ha muerto con las plazas de España tomadas de nuevo por las tiendas de campaña y la protesta. Como cuando en 2011, tras abandonar con un portazo el BNG que había convertido en segunda fuerza en Galicia y propulsado por el grito indignado del 15-M, lanzó una fórmula política junto a la ahora vicepresidenta Yolanda Díaz que inspiró a Pablo Iglesias en la fundación de Podemos. Esa insólita alianza entre el nacionalismo gallego y la izquierda estatal, muy denostada por sus antiguos compañeros de siglas en el Bloque, alumbró una candidatura para las autonómicas de 2012 llamada Alternativa Galega de Esquerda.
La formación entró con fuerza en el Parlamento gallego y Beiras, como había hecho con Fraga, se convirtió en la némesis de Alberto Núñez Feijóo, su sustituto al frente de los populares en Galicia y hoy máximo líder del PP. Con una diferencia: mientras el nacionalista no dudó en mostrar respeto intelectual por Fraga, con quien llegó a protagonizar un icónico apretón de manos en 2001, despreciaba políticamente a Feijóo. “Fraga era un facha con sentido de Estado; Feijóo solo un testaferro de la troika”, afirmaba en una entrevista con EL PAÍS en 2013, en una de esas conversaciones en las que, cigarrillo en mano, desplegaba su capacidad para hilvanar un discurso político, respondiendo a las preguntas de las entrevistas con un silencio inicial, elevando una mirada pensativa, y armando una tesis en cada una de sus respuestas.
En 2016, Beiras abandonó la vida parlamentaria. La fórmula de confluencia de siglas y procedencias políticas distintas que había impulsado con Díaz cuatro años antes empezaba a morir de éxito. Mientras las mareas de las que fue referente indiscutible se enredaban en continuas y agotadoras luchas internas, el patriarca se mostraba huidizo con la gestión mundana del día a día, perdido muchas veces en las alturas del pensamiento. Fue incapaz de parar los choques, sus llamamientos a la paz no fueron escuchados y En Marea, la heredera de la fórmula política que él había impulsado, acabó implosionando. “Transformó nuestras vidas haciendo brotar la mejor Galicia y la mejor humanidad”, ha escrito la vicepresidenta del Gobierno tras conocer el fallecimiento de Beiras.
En esta última década, Beiras siguió siendo un faro indispensable para sus discípulos políticos, entre ellos Martiño Noriega, quien fue alcalde de Santiago entre 2015 y 2019, y Antón Sánchez, referentes hoy de Anova, el partido nacionalista que él fundó cuando dejó el Bloque. En 2023, recibió un terrible golpe personal con el fallecimiento de la pintora Aurichu Pereira, la mujer que fue su pareja, consejera y compañera de vida durante décadas.